viernes, 21 de febrero de 2014

Rollin' in my 6-4


La fama del Chevrolet Impala 1964 está íntimamente unida a la fusión de dos culturas populares americanas: la cultura del lowrider y el hip-hop (en especial el hip-hop de la costa oeste). Esas dos culturas tienen origen en dos comunidades diferentes –la chicana o mexicano-americana y la afroamericana- que se mezclan y conviven (no sin incidentes y conflictos) de manera natural en las calles y en los barrios populares de Los Ángeles, la gran metrópoli del sur de California.  




Lowriders

No podemos poner una fecha exacta al inicio de la cultura de los lowriders, pero sí que podemos hablar de los tres elementos que dieron lugar a esta cultura automovilística: la cultura mexicana, la cultura de coches de California y la cultura de los custom cars americanos (coches a medida o tuneados). En los años 30 del siglo pasado los llamados pachucos -hijos de inmigrantes mexicanos y residentes del sur de California-, e influenciados por la moda de los zoot suit, desarrollaron una moda -que con los años se convertiría en un estilo de vida-, en la que la apariencia se cuidaba hasta el más mínimo detalle. 

No olvidemos que después de la Segunda Guerra Mundial, la economía estadounidense creció vertiginosamente y que el sueño americano estuvo al alcance de un sector más grande de la población. En los años 40 parte de ese sueño americano se resumía en una sola cosa: ser propietario de un coche, y Los Ángeles, más que ninguna otra ciudad americana, fue una ciudad que a lo largo del siglo XX creció y se adaptó en favor de un medio de transporte: el coche privado. La mayoría de los coches que los pachucos tenían eran Chevrolets de segunda mano -ya que eran más económicos y mucho fáciles de reparar que los de otras marcas- que arreglaban y modificaban para ir a dar una vuelta por la famosa calle del Este de Los Ángeles, Whittier Boulevard. 

Al contrario de la cultura custom anglo, donde el motor y los neumáticos tienen mayor importancia a la hora de modificar el coche, los lowriders se caracterizan por unos neumáticos que parecen demasiado pequeños para el tamaño del coche, el motor no tiene tanta importancia como la carrocería y, lo más importante, disponen de un sistema hidráulico que permite subir y bajar la suspensión del vehículo para producir el movimiento del coche conocido como hopping y para conducir bajito y suavecito como le gusta a los lowriders.  

The Chronic

Si hay un álbum que cambio la historia del hip-hop ese es The Chronic, de Dr. Dre. A principios de los 90 la costa oeste ya contaba con raperos reconocidos en todo el país como, por ejemplo, 2Pac, Ice Cube, Ice-T o N.W.A., pero el hip-hop todavía seguía siendo a New York thing, ya que aparte de ser la cuna del movimiento, la mayor parte de los artistas, productores o compañías discográficas más importantes tenían sede en Nueva York.
 
En 1991 Dr. Dre abandonó N.W.A. por desavenencias con Eazy-E (Ice Cube dejó el grupo también por el mismo motivo en 1989) y publicó su primer álbum en solitario el 15 de diciembre de 1992. El resto es historia. The Chronic no solo vendió millones de copias, sino que también desplazó la fuente de poder de Nueva York a Los Ángeles, puso en el mapa a Compton, South Central y Long Beach, dio popularidad al gangsta rap, creo un nuevo subgénero (el G-Funk), introdujo en el mundo del hip-hop a Snoop Dogg, Nate Dogg, Warren G, Daz o Kurupt, entre otros artistas, y dio a conocer parte de la cultura de la calle de Los Ángeles: marihuana, pandillas y lowriders.

Unos meses antes, Los Ángeles acababa de sufrir los peores disturbios raciales de su historia y, si bien algunos medios tenían alguna idea de lo que significaba vivir en algún gueto de Los Ángeles –gracias a películas como Boyz n the Hood de John Singleton (por cierto, uno de los protagonistas, Doughboy interpretado por Ice Cube, conduce un Chevy Impala 64)-, otros medios no se podían imaginar que todo eso estaba ocurriendo a pocos kilómetros de Hollywood, la cima del sueño americano. The Chronic le puso música a la violencia y desesperación a la que se enfrentaban cada día miles de personas en Los Ángeles. Pero, para sorpresa de algunos, en vez de denunciar la violencia, The Chronic la glorificó. 

Swing down, sweet chariot, stop, and let me ride

Nuthin' but a 'G' Thang es el primer single del álbum y un clásico del hip-hop. Su video musical nos muestra como Dr. Dre va a buscar a Snoop Dogg a su casa y como se van, junto a The D.O.C., a una barbacoa que se está celebrando en un parque cercano a la playa. Antes de llegar a la fiesta, Dr. Dre sale conduciendo su Chevy Impala 64 por las calles de Los Ángeles, The D.O.C. está sentado en el lado del acompañante y Snoop Dogg detrás. Esa es una de las escenas más imitadas de los videos musicales de hip-hop de principios de los 90. Más adelante, cuando se termina la barbacoa, salen todos los lowriders en caravana y empiezan a hacer hoppings (mover el coche de arriba abajo) mientras conducen por las calles de Los Ángeles. En todos estos videos de principios de los 90 se puede observar claramente la fusión de las dos culturas. 

Seguramente podemos encontrar muchos videos musicales de hip-hop con presencia de lowriders, en especial del Chevy Impala 64 –como en “It Was a Good Day” de Ice Cube o “Still D.R.E.” de Dr. Dre-, incluso podemos encontrar otros videos musicales donde se puedan ver más variedad de lowriders como, por ejemplo, “Only If You Want It” de Eazy-E. Pero si hay una canción que se convirtió en el himno oficial del Chevy Impala 64 es “Let Me Ride” de Dr. Dre. Aunque el video musical peca de una introducción demasiado larga, cuando empieza a sonar la música y Dr. Dre dice aquello de “Creepin' down the back street on D's/I got my Glock cocked, cause niggas want these”, uno no deja de mover la cabeza y empieza a imaginarse que está conduciendo su Chevy por Los Angeles, haciendo hoopings y, como Dr. Dre en el video, haciendo subir y bajar de su coche a las hermosas chicas que le gritan: “Swing down, sweet chariot, stop, and let me ride”.   

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